Comer por ansiedad: por qué la nutrición efectiva requiere un enfoque psicológico
Lo soltó sin rodeos la nutricionista Carina Díaz en una entrevista con 650 AM, recogida por Diario HOY: hoy todos necesitamos psicología, y si no la encontramos, pagamos la factura en el plato.
Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·actualizado 30 de agosto de 2026

La delgada línea entre las emociones y la comida: por qué la nutrición exige psicología
No es una boutade de tertulia radial, es una observación clínica que cualquiera que atienda pacientes ratifica antes del martes. Si sigues picando a las once de la noche sin hambre real, no te falta voluntad, te falta un profesional que sepa lo que estás viviendo.
El atajo emocional que ningún bowl de kale va a arreglar
Díaz lo describe con bisturí: cuando el ser humano no encuentra un oído que le escuche, convierte la comida en su vía de escape más barata y más inmediata. "Muchas veces, en vez de volcar nuestro problema y encontrar a esa persona que te escuche, lo hacemos con la comida", resumió. El resultado son los dos polos que vemos en cualquier consulta honesta: personas que dejan de comer cuando la vida les aprieta, y personas que terminan desarrollando conductas obsesivas alrededor de lo que se meten en la boca. Abordar la nutrición sin pasar por un psicólogo en pleno 2026 es como tratar una anemia solo con complejos vitamínicos: se queda corto, y además engaña.
Contra la moda keto y la fantasía de los macronutrientes enfrentados
La licenciada fue directa con la archifamosa dieta cetogénica: "Yo personalmente soy fan de las cosas que van a durar para siempre. Y la dieta keto no es una dieta sostenible en el tiempo". Reconoce que existen patologías concretas donde la cetosis tiene evidencia bajo supervisión médica, pero como plan de vida es un fracaso a medio plazo. Los macronutrientes —hidratos de carbono, proteínas y grasas— están diseñados para trabajar juntos, no para fragmentarse en bandos enfrentados. Separarlos con obsesión te convierte en el raro de la mesa, te aísla socialmente, y eso también pasa factura a tu salud mental.
Comer es cultura, y la cultura no se prescribe a golpe de báscula
Un asado en Paraguay, una paella en Valencia, unas croquetas en cualquier bar de Madrid. La alimentación tiene un componente social que ningún plan restrictivo puede borrar sin romper algo dentro del paciente. Díaz lo dice sin ambages: los paraguayos festejamos alrededor de la comida, y los españoles, para qué negarlo, hacemos lo mismo con una barra de pan y una caña. Cualquier dieta que te expulse de la mesa te está robando algo que ningún suplemento va a devolverte, por muy fotogénica que quede en Instagram.