Cómo aprovechar las sobras para crear platos saludables en menos de 20 minutos
La nutricionista australiana Sarah Di Lorenzo, habitual del programa matinal 'Sunrise', lo recuerda en el recetario exprés que ha presentado, según recoge 7NEWS, junto a su nuevo libro The Blood Sugar Repair Plan.
Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·actualizado 25 de agosto de 2026

Menos de 20 minutos y sin tirar nada: el recetario exprés de Sarah Di Lorenzo para que las sobras no saboteen tu glucosa
Hay 12 gramos de azúcar escondidos en una sola cucharada de salsa barbacoa comercial. La nutricionista australiana Sarah Di Lorenzo, habitual del programa matinal 'Sunrise', lo recuerda en el recetario exprés que ha presentado, según recoge 7NEWS, junto a su nuevo libro The Blood Sugar Repair Plan. Son tres recetas —pollo, boloñesa y verduras asadas reconvertidas— que en menos de veinte minutos añaden proteína, fibra y verdura extra a las sobras del día anterior. Si sueles volver a casa sin ideas y acabar abriendo un paquete de galletas, conviene que leas esto antes de tirar otro tupper.
La salsa importa más que la pechuga
El pollo de la noche anterior se rehace con una salsa de pimentón ahumado, comino, vinagre de manzana y tamari. La propia Di Lorenzo señala en su recetario que la salsa barbacoa comercial ronda los 12 gramos de azúcar por cucharada, mientras que esta base de especias y vinagre entrega el mismo perfil ahumado y ácido sin azúcares añadidos. Se sirve en hojas de lechuga cos en lugar de pan, lo que ahorra unos 30 gramos de hidratos refinados por ración —es decir, casi un bollo industrial— y suma dos puñados extra de verdura. Vinagre + proteína + fibra: la combinación más efectiva para aplanar la curva de glucosa postprandial, que no es otra cosa que el pico de azúcar en sangre que se dispara tras comer. El pulled chicken aguanta tres días en nevera y dos meses en congelador.
La boloñesa sin remordimientos
La boloñesa sobrante se transforma en muffins salados con huevo, calabacín rallado, espinacas, parmesano y la propia salsa, horneados a 180 °C durante veinte minutos. Cada unidad ronda los 12 gramos de proteína, sin harina, sin pan, sin gluten y, según describe Di Lorenzo, aptos para quien esté gestionando resistencia a la insulina —tus células han dejado de oír al páncreas— o diabetes tipo 2. Aguantan tres días en nevera y dos meses en congelador, lo que en la práctica significa dejar de improvisar tuppers a las once de la noche. Dos raciones extra de verdura coladas sin que se note en el sabor: así es como se gana la batalla del metabolismo día a día, no con batidos ni polvos milagrosos.
Las verduras que vuelven a crujir (y lo que conviene vigilar)
Las verduras asadas recalentadas a 180 °C recuperan el borde crujiente y se reescriben en ensalada templada o acompañamiento; en cualquier caso, sigues conservando la fibra y buena parte de los polifenoles que ya te regaló el horno en la primera vuelta. La autora enmarca el recetario como una forma de reducir el volumen de comida que los hogares australianos desperdician cada año, pero el mensaje cala igual aquí: si tu nevera es un cementerio de tuppers olvidados, el problema no es que cocines de más, sino que no tienes plan B para el día siguiente. Eso sí, conviene no engañarse: el vinagre de manzana modera el pico glucémico, pero no convierte en saludable una base de pollo glaseada con miel o una boloñesa industrial cargada de azúcar oculto. La estrategia solo funciona si la sobra de partida es decente.