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Una columna de Pau Echegaray

Noticia

Planificación semanal: cómo organizar tus comidas sin caer en la trampa de las dietas milagro

Cuando un paciente me escribe a las nueve de la noche preguntando qué cenar, sé que estamos en septiembre.

Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·actualizado 23 de septiembre de 2026

Planificación semanal: cómo organizar tus comidas sin caer en la trampa de las dietas milagro

Esta semana La Voz del Interior ha publicado su menú del 21 al 25, Lecturas ha sacado el de Cocina Fácil del 21 al 27, La Vanguardia ha rematado con seis meriendas para la vuelta al cole y Cardamomo.news ha añadido unas galletas de avena con manzana. Cuatro cabeceras, la misma promesa: comer bien sin pasarte el día en la cocina.

La operación vuelta al cole y por qué te la crees

Septiembre es el enero bis de la prensa gastronómica: vuelve la rutina, los niños al colegio, las reuniones a las ocho de la tarde, y el lector medio mira el calendario con la sensación de que tiene que reorganizarse. Ahí aparecen los menús semanales como tablas de Moisés: lunes algo de pollo, martes legumbres, miércoles pescado. La estructura seduce porque aparenta control. Pero si te paras a leer la composición, verás que en la mayoría de los casos lo que se está vendiendo es organización logística, no nutrición clínica. Organizar la compra es útil, pero eso no convierte un plato en saludable.

Qué le pido yo a un menú semanal para no tirarlo a la papelera

Antes de fotocopiar el planning que te ha mandado tu revista, hazte tres preguntas rápidas. Primera: ¿hay verdura en la comida y en la cena, o se ha quedado otra vez relegada a la guarnición? Si la respuesta es no, da igual que elijas merluza: estás pagando proteínas a precio de oro y dejando el plato huérfano de fibra. Segunda: ¿el hidrato de la cena es pan, patata, legumbre o arroz, o directamente es pasta refinada con tomate de bote? Porque tu microbiota no distingue entre light y casero: distingue entre fibra y almidón desnudo. Tercera: ¿hay proteína de verdad, del tamaño de tu palma, o nos hemos quedado en una ensalada triste con unas lascas de queso por encima?

Si el menú que tienes delante no pasa ese triple filtro, no es saludable: es variado. Y variado no es lo mismo que nutricionalmente competente.

La merienda, ese campo de minas

La Vanguardia ha rescatado esta semana seis meriendas para la vuelta al cole, y Cardamomo.news ha apostado por unas galletas de avena con manzana. Lo entiendo: la merienda es donde más improvisas y donde la industria más te la cuela con etiquetado limpio. Pero ojo con llamar saludable a cualquier cosa que lleve avena y manzana. La avena interesa, la manzana interesa, pero lo que define el resultado es el resto de la receta: cuánta azúcar añades, qué grasa usas, si la ración tiene el tamaño de un puño o el de un plato de postre. Si la galleta del niño es del tamaño de su cara, deja de ser merienda y pasa a ser postre con barniz de fibra.