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Una columna de Pau Echegaray

Noticia

Dieta mediterránea: la clave científica para envejecer con salud y evitar enfermedades crónicas

84.293 personas vigiladas durante más de once años. Esa es la cifra que vuelve a poner a la dieta mediterránea en el sitio que nunca debió perder: el primer puesto de las recomendaciones serias cuando quieres envejecer sin acumular diagnósticos.

Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·actualizado 22 de septiembre de 2026

Dieta mediterránea: la clave científica para envejecer con salud y evitar enfermedades crónicas

Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid y de IMDEA Nutrición acaba de publicar en BMC Medicine un análisis de la cohorte británica UK Biobank que compara cuatro patrones dietéticos reconocidos y deja el resultado bastante claro.

Qué midieron y qué salió

Los investigadores siguieron a los voluntarios desde un estado saludable hasta la aparición de una primera enfermedad crónica, después el desarrollo de multimorbilidad —varias patologías a la vez— y, finalmente, la muerte. Compararon la dieta mediterránea alternativa (aMED), la DASH —diseñada en origen para controlar la tensión arterial—, el Índice Alternativo de Alimentación Saludable AHEI-2010 y un patrón basado en plantas. Mediterráneo y DASH mostraron las asociaciones protectoras más consistentes en cada etapa del recorrido.

Las cifras concretas: quienes más se adherían a los patrones aMED, DASH y AHEI-2010 presentaron entre un 6% y un 8% menos de riesgo de desarrollar una primera enfermedad crónica. Y aquí viene el dato que debería borrar de una vez el "a mí me funciona lo que sea" de la boca de medio mundo: quienes seguían el patrón mediterráneo en mayor medida registraron un 28% menos de riesgo de morir sin haber desarrollado ninguna de las enfermedades estudiadas. Incluso entre quienes ya arrastraban una patología, una mayor calidad de la dieta se relacionó con menos probabilidad de ir sumando diagnósticos nuevos. Estamos hablando de tu insulina, de tu tensión, de tu riñón y de tu corazón, no de un mantra de bienestar.

Por qué una misma dieta no sirve para todos

Si alguien te vende una pauta universal, sospecha. La catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat de València Dolores Corella, reciente Premio Optimistas Comprometidos, lleva más de 35 años demostrando que lo que funciona para una persona puede no hacerlo para otra. Ella misma ha explicado cómo en experimentos clásicos se ingresaba a voluntarios, se les daba exactamente la misma comida controlada y, aun así, la respuesta metabólica variaba de uno a otro. De ahí nació la nutrigenómica, que hoy suma ya no solo las variaciones en la secuencia de ADN, sino los cambios epigenéticos: esos interruptores que activan o desactivan genes sin alterar tu secuencia genética.

Corella ha defendido en una entrevista reciente la necesidad de una "dieta mediterránea exprés" adaptada a los ritmos actuales. Y ese es el matiz que el marketing nutricional se encarga de enterrar: el patrón mediterráneo no es una lista cerrada de alimentos, sino una estructura —verdura, fruta, aceite de oliva virgen extra, legumbre, pescado, poca carne procesada— que después hay que ajustar a tu genética, a tu sueño, a tu nivel de estrés y a tu microbiota. ¿De verdad crees que el mismo menú le sienta igual a tu vecina de 70 años que a ti con tu jornada partida y tus tres horas de pantalla antes de dormir?

Lo que te llevas al súper

Si compras ese producto empaquetado que presume de "superalimentos", de "detox" o de "energía vital", estás pagando a precio de oro un puñado de azúcares disfrazados de salud. La ciencia lleva décadas diciendo lo mismo: vuelve a la cocina, al aceite de oliva virgen extra, a las legumbres, al pescado azul, a la fruta de temporada y a moverte cada día. Lo nuevo no es la recomendación; lo nuevo es que ahora tenemos 84.293 razones numéricas para dejar de hacerle caso al último gurú que te promete un atajo. La dieta mediterránea no es magia ni una moda: es fisiología bien aplicada, y por eso aguanta el tipo estudio tras estudio.