lodelicious.

Nutrición científica para tu bienestar diario

Una columna de Pau Echegaray

Noticia

Recuperar la alimentación saludable tras el verano: claves para retomar la rutina sin restricciones

Septiembre. Otra vez. Y con él, la letanía de cada año: "el lunes me pongo en serio", "necesito una dieta détox", "tengo que desinflarme".

Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·actualizado 07 de septiembre de 2026

Recuperar la alimentación saludable tras el verano: claves para retomar la rutina sin restricciones

Cómo volver a una alimentación saludable en septiembre: consejos para recuperar la rutina tras el verano

La dietista Marta Mercadal lo explica sin rodeos: después de semanas con horarios distintos y comidas fuera de casa, es normal sentir que el cuerpo va raro. Pero eso no significa que necesitemos "limpiar" nada. Tu hígado y tus riñones llevan toda la vida haciendo ese trabajo. Y lo hacen solos.

Lo que sí necesitamos es algo mucho más aburrido y mucho más eficaz: volver a darle al organismo lo que dejó de recibir durante el verano, sin prisa y sin drama.

Deja de mirar la báscula (al menos esta semana)

El error clásico es volver de vacaciones y querer compensar de golpe. Si tu primer objetivo tras el verano es bajar tres kilos en diez días, ya has fracasado antes de empezar. La especialista Lucía Rodríguez lo ha dejado claro: la recuperación paulatina de horarios y rutinas alimentarias es la clave para la gestión de peso tras las vacaciones. Las dietas restrictivas milagro no funcionan, nunca han funcionado y probablemente nunca lo harán.

Cambia el foco. En vez de fijarte en un número, plantea preguntas que sí tienen respuesta práctica: ¿cocinas más en casa esta semana? ¿Has vuelto a moverte? ¿Mangos, sandías y helados siguen protagonizando cada comida? Los objetivos útiles no son metas abstractas sino acciones concretas: caminar treinta minutos al día, entrenar dos o tres veces por semana, beber más agua durante el jornada, incorporar verdura a cada comida. Son metas que se sostienen porque no requieren heroísmo.

Vegetales sí, zumos verdes, no

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Las frutas y verduras son tus grandes aliadas en septiembre, pero no necesitas exprimirlas en batidos verdes a nueve euros ni buscar preparaciones "détox" con ingredientes que no puedes ni pronunciar. Eso es marketing con clorofila.

La propuesta es sensata y, sobre todo, realista: ensaladas, gazpachos, cremas frías, verduras salteadas, preparaciones al horno, salsas elaboradas con vegetales. Son formas de aumentar su presencia en la dieta sin convertir cada comida en un acto de sacrificio. Mercadal insiste en que no necesitamos hacerlo todo perfecto desde el primer día. Prefiere empezar con pequeños cambios que se puedan mantener en el tiempo a intentar cambiar todos los hábitos de golpe. Y tiene razón: la fisiología no negocia con atajos.

Por qué septiembre es el mes (y no enero)

Hay algo que me llama la atención. El artículo de El Correo recuerda que septiembre funciona como un segundo enero, pero con una ventaja: hace calor, la fruta de temporada está en su mejor momento y el cuerpo pide alimentos frescos, no cocidos durante horas. Aprovecha eso. La berenjena, el pimiento, el tomate, la calabaza que empieza a asomar... están ahora. No en enero, cuando solo queremos platos de cuchara.

Recuperar la rutina no significa volver a comer gris. Significa volver a cocinar con intención, organizar las compras con algo de criterio y dejar de delegar en el menú del día o la barbacoa. Si consigues eso durante las próximas dos semanas, el resto del año será considerablemente más fácil.

No busques fórmulas mágicas. Busca constancia. Y si alguien te ofrece un plan de desintoxicación de diez días, pregúntale qué pasa con el día once.