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Una columna de Pau Echegaray

Eritritol: por qué evito este endulzante de moda

La dosis diaria admisible de eritritol establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es de 0,5 gramos por kilo de peso corporal al día. Para una persona de 70 kilos, eso equivale a unos 35 gramos.

Pau Echegaray, Dietista-nutricionista clínico y divulgador metabólico·Actualizado: 21 de agosto de 2026·15 min de lectura

Eritritol: por qué evito este endulzante de moda

Parece una cantidad razonable hasta que revisas cómo se consume en la vida real: café con edulcorante, galletas sin azúcar, chocolate proteico, helado bajo en calorías y, para rematar, una receta de repostería saludable que lleva eritritol a cucharadas.

Después llegan los gases, los ruidos intestinales y esa barriga hinchada que parece tener agenda propia. Y entonces aparece la pregunta habitual: ¿el eritritol es una alternativa sensata al azúcar o estamos cambiando un problema conocido por otro que todavía estamos intentando entender?

Mi posición es poco espectacular, pero bastante útil: no considero que el eritritol sea un veneno ni que haya que organizar una hoguera contra todos los productos que lo contienen. Tampoco lo trataría como un ingrediente inocuo para consumir sin límite solo porque aporte pocas calorías. En nutrición, la palabra sin calorías suele venir acompañada de una letra pequeña. Y la letra pequeña, en este caso, afecta al intestino y posiblemente al sistema cardiovascular.

El umbral de tolerancia: por qué tu sistema digestivo se queja

El eritritol es un polialcohol. No es azúcar convencional, aunque se utilice para imitar su sabor y su función tecnológica. Se absorbe en buena parte en el intestino delgado y, por eso, suele tolerarse mejor que otros polioles como el sorbitol o el maltitol. Esa comparación ha alimentado su reputación de edulcorante amable.

Pero mejor tolerado no significa perfectamente tolerado. Significa que, en general, hace menos daño digestivo a dosis equivalentes. La diferencia importa. Sobre todo si has convertido un producto concreto en la base de media dieta.

Una parte del eritritol que no se absorbe llega al colon. Allí modifica la carga osmótica: dicho en lenguaje de andar por casa, atrae agua y puede alterar el tráfico intestinal. El resultado depende de la dosis, de la sensibilidad individual, del resto de polioles presentes en el producto y de la velocidad con la que lo consumes.

Los síntomas más frecuentes no son misteriosos:

  • hinchazón abdominal y sensación de distensión;
  • gases por eritritol y borborigmos, es decir, ruidos intestinales producidos por el movimiento de líquidos y gases;
  • náuseas cuando la dosis es elevada;
  • deposiciones blandas o diarrea en personas sensibles;
  • empeoramiento de síntomas en quienes ya tienen síndrome de intestino irritable o una tolerancia digestiva limitada.

¿Puede una cantidad pequeña sentarte mal? Sí. ¿Le ocurre a todo el mundo? No. El intestino no es una máquina idéntica en todos los cuerpos, por mucho que el envase prometa una experiencia universal de felicidad sin azúcar.

Un ensayo clínico comparativo observó que una dosis única de 50 gramos de eritritol disuelto en agua aumentaba de forma significativa las náuseas y los borborigmos en adultos jóvenes. El eritritol provocó menos deposiciones acuosas que el xilitol, lo cual confirma que suele ser mejor tolerado que otros polialcoholes. Pero también deja claro algo que se suele esconder bajo el reclamo sin azúcar: una dosis alta puede generar síntomas incluso en personas sanas.

Y 50 gramos no es una cifra tan extravagante cuando hablamos de repostería casera. Una receta de bizcocho con eritritol, varias raciones de galletas y un par de productos industriales pueden acercarse bastante. No hace falta comer el bote con cuchara. Basta con acumular pequeñas decisiones que nadie presenta como acumulación.

El eritritol no necesita ser tóxico para sentarte mal. A veces basta con que lo consumas como si fuera agua.

¿Por qué algunos productos hinchan más que otros?

Porque no siempre estás tomando eritritol puro. Muchos productos llamados sin azúcar mezclan varios polioles, fibra añadida, inulina, fructooligosacáridos o edulcorantes intensos. Cada ingrediente puede tener un efecto digestivo distinto. Juntos forman una pequeña reunión de vecinos en tu colon. Nadie se pone de acuerdo y tú pagas la factura.

Además, algunas barritas y dulces proteicos combinan eritritol con grandes cantidades de fibra fermentable. Si después atribuyes todos los gases al eritritol, puedes estar simplificando demasiado. La etiqueta manda, aunque leerla tenga menos glamour que comprar una tarta con cobertura de chocolate y promesas metabólicas.

La advertencia del etiquetado europeo no está de adorno

En la Unión Europea, los productos que contienen más de un 10 % de polialcoholes añadidos deben incluir una advertencia sobre su posible efecto laxante. No es una conspiración de las autoridades contra la repostería saludable. Es una forma bastante directa de avisar de que el consumo excesivo puede alterar el tránsito intestinal.

La frase suele aparecer en letra pequeña, al lado de la información nutricional. Muchos consumidores la interpretan como una formalidad, igual que las instrucciones de uso de un medicamento que nadie lee hasta que algo sale mal. Pero en este caso es una pista práctica: si el fabricante tiene que advertirte del posible efecto laxante, el ingrediente no debería venderse como una licencia para consumir cantidades ilimitadas.

La etiqueta también permite distinguir entre varias situaciones:

1. Eritritol como ingrediente minoritario. Puede estar presente en una cantidad modesta dentro de un producto donde predominan otros componentes. El impacto dependerá del tamaño de la ración y del resto de la dieta.

2. Eritritol como base de la receta. Es lo habitual en productos de repostería sin azúcar y en mezclas para cocinar. Aquí la dosis por ración puede subir con facilidad, especialmente si la ración real no coincide con la ración que aparece en el envase.

3. Eritritol combinado con otros polioles. El efecto digestivo puede acumularse. Que cada sustancia esté presente en una cantidad tolerable no garantiza que el conjunto también lo sea.

4. Eritritol acompañado de fibras fermentables. Inulina, achicoria y determinados fructanos pueden disparar los gases. En personas con intestino irritable, esta combinación suele ser más problemática que el eritritol aislado.

¿Dónde está el error más habitual? En asumir que un producto con menos azúcar es automáticamente mejor para el intestino. No funciona así. Puedes reducir la sacarosa y aumentar la carga de polioles y fibras fermentables. El resultado será interesante para la etiqueta, pero no necesariamente para tus pantalones.

Los síntomas no demuestran por sí solos cuál es el culpable

Si tienes gases después de comer un brownie sin azúcar, no significa automáticamente que el eritritol sea el responsable. Tal vez la receta contiene harina de almendra en abundancia, inulina, goma xantana, grandes cantidades de grasa o una mezcla de varios ingredientes fermentables. También puede haber un problema de cantidad: un alimento muy concentrado, aunque sus ingredientes sean legales y seguros, puede superar tu tolerancia digestiva.

La forma más sensata de orientarte es observar el patrón. ¿Los síntomas aparecen cada vez que consumes eritritol? ¿Se presentan con una cucharadita o solo con postres grandes? ¿El producto contiene otros polioles? ¿También ocurre cuando tomas inulina o maltitol? La fisiología suele ser menos misteriosa cuando dejamos de mirar solo la palabra grande del frontal del envase.

Más allá de los gases: qué sabemos del riesgo cardiovascular

Aquí es donde la conversación se vuelve más incómoda. En 2023, una investigación de la Cleveland Clinic publicada en Nature Medicine observó que las personas con niveles elevados de eritritol en sangre presentaban un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como infarto o ictus, durante el seguimiento de tres años.

La palabra decisiva es asociación. El estudio no demuestra que el eritritol cause infartos en cualquier persona que lo consuma. Las personas con enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad u otras alteraciones metabólicas pueden tener niveles más altos de eritritol por razones relacionadas con su propio metabolismo. El cuerpo también produce eritritol en determinadas condiciones, especialmente cuando existe un exceso de glucosa dentro de ciertas rutas metabólicas.

Traducido: encontrar mucho eritritol en sangre no equivale necesariamente a haberlo comido. Y observar que dos cosas aparecen juntas no demuestra que una sea la causa directa de la otra. Esto debería ser básico en divulgación científica. Sin embargo, en internet la correlación suele ponerse una bata blanca y salir a declarar causalidades.

El hallazgo sigue siendo relevante. No porque permita afirmar que el eritritol provoca ataques cardíacos por sí solo, sino porque cuestiona la imagen de edulcorante metabólicamente neutro que se había construido a su alrededor. Si un compuesto utilizado como sustituto del azúcar aparece relacionado con marcadores de riesgo cardiovascular y con procesos de coagulación, merece investigación adicional. No merece ni absolución automática ni condena teatral.

El estudio de 2024 sobre plaquetas

Un ensayo clínico posterior, publicado en 2024, estudió el efecto de una bebida con 30 gramos de eritritol en voluntarios sanos. Tras su consumo se observó un aumento de la reactividad plaquetaria y del potencial de formación de coágulos. Esto no ocurrió con la misma cantidad de glucosa.

Las plaquetas son fragmentos celulares que participan en la coagulación. Cuando aumentan su reactividad, responden con más facilidad a determinadas señales. El resultado experimental no permite afirmar que cada bebida con eritritol vaya a provocar una trombosis, pero sí plantea una hipótesis biológica razonable: una carga elevada y aguda podría modificar temporalmente mecanismos relacionados con la coagulación.

La diferencia entre 30 gramos y una cantidad pequeña es esencial. No podemos coger una dosis de laboratorio y presentarla como si describiera cualquier consumo cotidiano. Tampoco tiene sentido ignorarla porque incomoda a la industria de los productos bajos en azúcar.

La evidencia actual exige prudencia por tres motivos:

  • los estudios cardiovasculares iniciales son, en parte, observacionales;
  • no se ha demostrado una relación causal directa en la población general;
  • las dosis estudiadas en algunos trabajos son superiores a las que muchas personas tomarían en un café.

Pero prudencia no significa mirar hacia otro lado. Si tienes antecedentes de enfermedad cardiovascular, alteraciones de la coagulación, diabetes, obesidad o un riesgo metabólico elevado, no parece razonable convertir el eritritol en tu endulzante principal por el simple hecho de que no aporte calorías.

Dosis seguras frente a la realidad del consumo habitual

La EFSA estableció una ingesta diaria admisible de 0,5 gramos por kilo de peso corporal al día, con el objetivo de proteger frente a efectos laxantes inmediatos y las complicaciones secundarias de la diarrea.

Para visualizarlo:

Peso corporal0,5 g/kg de eritritol al día
50 kg25 g
60 kg30 g
70 kg35 g
80 kg40 g
90 kg45 g

La tabla no es un salvoconducto. Es un umbral de referencia, no una recomendación de consumo. Si pesas 70 kilos, no significa que debas buscar 35 gramos diarios de eritritol como quien busca cumplir una cuota de proteína. La ingesta admisible se establece para proteger frente a determinados efectos, sobre todo gastrointestinales. No convierte al ingrediente en imprescindible ni responde por completo a las preguntas cardiovasculares que siguen abiertas.

Además, la tolerancia digestiva no se distribuye de forma uniforme. Algunas personas notarán molestias con cantidades inferiores. En niños pequeños se ha descrito potencial laxante con ingestas de 20 a 25 gramos, una cantidad que puede parecer enorme para un adulto, pero no tanto si el eritritol forma parte de varios productos a lo largo del día.

También existen estimaciones previas de umbral laxante de aproximadamente 0,66 gramos por kilo en hombres y 0,8 gramos por kilo en mujeres, aunque los resultados dependen del diseño del estudio, de la preparación ingerida y de la respuesta individual. La ciencia de la tolerancia digestiva no funciona como un interruptor con una cifra universal. Funciona más bien como una frontera irregular.

El problema de las raciones imaginarias

La industria no siempre presenta la cantidad de eritritol de la forma más intuitiva. Puede aparecer dentro de la lista de ingredientes sin que el consumidor sepa cuántos gramos aporta la ración. Y la ración, por supuesto, puede ser una unidad de tamaño diminuto mientras el paquete contiene varias.

Un ejemplo práctico: compras unas galletas sin azúcar. El envase define una ración pequeña, pero tú comes tres veces esa cantidad porque son galletas, no cápsulas farmacológicas. Después tomas un café con otro producto endulzado y preparas un postre con eritritol. El intestino no lee la etiqueta frontal. Suma moléculas.

Si los gases por eritritol aparecen de forma repetida, no necesitas una teoría exótica sobre la microbiota. Empieza por reducir la carga total durante varios días y observa qué ocurre. No hace falta demonizar todos los alimentos ni retirar veinte ingredientes al mismo tiempo. La eliminación indiscriminada solo genera confusión y una dieta cada vez más absurda.

Entonces, ¿es mejor el azúcar?

Esta es la trampa binaria en la que cae casi toda conversación sobre endulzantes. Si cuestionas el eritritol, alguien responde que el azúcar es peor. Si criticas el azúcar, otro te ofrece un sirope con nombre botánico y la promesa de que la naturaleza jamás se equivoca.

El azúcar añadido, consumido en exceso, puede contribuir a un patrón dietético de alta densidad energética y baja calidad nutricional. Favorece el exceso calórico cuando se incorpora a bebidas, postres y productos muy palatables. En personas con diabetes o con dificultades para controlar la glucemia, puede complicar la gestión metabólica. Esto no convierte al eritritol en la respuesta automática.

La pregunta no debería ser qué sustancia gana una competición de pureza. Debería ser qué cantidad de sabor dulce necesitas realmente y con qué frecuencia. Si necesitas endulzar cada comida, el problema quizá no sea encontrar el poliol perfecto. Quizá sea que hemos entrenado el paladar para exigir dulzor constante. Tus papilas gustativas no tienen un comité de expertos. Se adaptan a lo que les das.

En una dieta normal, el azúcar puede aparecer en cantidades pequeñas dentro de una alimentación globalmente adecuada. Una cucharadita en un café no es comparable con beber refrescos azucarados a diario. Del mismo modo, una pequeña cantidad de eritritol en un alimento ocasional no equivale a consumir productos sin azúcar durante todo el día.

La alternativa más saludable al exceso de dulzor no siempre es otro edulcorante. A veces es bajar el volumen del dulzor.

Qué hago con el eritritol en la cocina

No lo uso como ingrediente cotidiano. Esa es mi decisión práctica. No porque haya pruebas suficientes para declarar que causa infartos en la población general, sino porque no necesito asumir un consumo frecuente de un compuesto con efectos digestivos previsibles y preguntas cardiovasculares todavía abiertas.

Para una receta puntual, la valoración puede ser distinta. Si una persona sana utiliza una cantidad moderada y no presenta síntomas, no convertiría una tarta ocasional en un drama clínico. La nutrición no debería funcionar a base de absolutos. Ni el eritritol es una toxina industrial por definición ni una galleta sin azúcar es una intervención médica.

Para endulzar con menos dependencia de los polioles, prefiero trabajar con ingredientes que aporten aroma y percepción de dulzor sin intentar reproducir exactamente el sabor de una golosina:

  • fruta madura triturada, como plátano, manzana asada o pera;
  • canela, vainilla, cacao puro y ralladura de cítricos;
  • yogur natural con fruta y frutos secos;
  • dátiles en cantidades pequeñas dentro de recetas concretas;
  • compotas caseras sin azúcar añadido;
  • chocolate negro con un porcentaje alto de cacao, siempre atendiendo a la cantidad;
  • recetas donde el dulzor sea una parte menor y no el argumento completo del plato.

Esto no significa que los dátiles, la miel o el sirope de agave sean mágicos. Siguen aportando azúcares y energía. Cambiar el nombre del endulzante no cambia su fisiología. La miel no es una excepción a las leyes de la química porque venga en un tarro con una abeja dibujada.

Cómo elegir si compras un producto con eritritol

Si decides consumirlo, al menos hazlo con criterio:

1. Mira la lista completa de ingredientes. Comprueba si además contiene maltitol, sorbitol, manitol, inulina o fibra de achicoria. El efecto digestivo puede no depender de un solo compuesto.

2. Revisa el tamaño real de la ración. Calcula cuánto producto consumes tú, no cuánto dice el envase que deberías consumir para que sus números queden bonitos.

3. No acumules varias fuentes en el mismo día. Galletas, chocolate, helado y bebida con eritritol forman una suma, aunque cada envase se venda como una decisión independiente.

4. Observa tus síntomas. Hinchazón, borborigmos, náuseas o diarrea repetida después de tomarlo son información clínica útil. No tienes que demostrarle lealtad a una etiqueta.

5. Si tienes riesgo cardiovascular, consulta el contexto completo. El eritritol no se valora aislado de tu medicación, tus antecedentes, tu glucemia, tu peso y tu patrón dietético.

6. No confundas ausencia de azúcar con calidad nutricional. Un producto puede no llevar sacarosa y seguir siendo ultraprocesado, muy palatable y pobre en nutrientes.

Mi conclusión: menos entusiasmo y más contexto

El eritritol tiene ventajas evidentes: aporta pocas calorías, no se comporta como el azúcar convencional y suele provocar menos diarrea que otros polioles. Esa parte es real. Lo que no es real es la imagen de ingrediente completamente neutro, sin límite y adecuado para todo el mundo.

Los efectos secundarios digestivos del eritritol están suficientemente descritos como para tomarlos en serio. La hinchazón y los gases no son una supuesta fase de adaptación obligatoria ni una prueba de que el producto está limpiando nada. Si te sienta mal, te sienta mal. El intestino no necesita una narrativa de detox.

Respecto al corazón y la coagulación, la evidencia reciente es preocupante, pero todavía no permite afirmar causalidad directa en la población general. Eso obliga a investigar más, no a lanzar titulares definitivos. Mientras tanto, la decisión razonable es evitar el consumo habitual y elevado, especialmente si existe riesgo cardiovascular o si ya sabes que tu aparato digestivo tolera mal los polioles.

No necesitamos sustituir cada gramo de azúcar por una sustancia con un nombre más sofisticado. Necesitamos recuperar una relación menos compulsiva con el sabor dulce, cocinar con ingredientes reconocibles y dejar de llamar saludable a cualquier postre que haya cambiado azúcar por un polvo blanco con marketing clínico.

El eritritol puede tener un lugar puntual. Lo que no merece es convertirse en la base de una dieta supuestamente saludable.

Preguntas frecuentes

¿Qué efectos secundarios puede causar el eritritol?
Puede causar hinchazón abdominal, gases, borborigmos, náuseas, deposiciones blandas o diarrea. Los síntomas dependen de la dosis, la sensibilidad individual y de otros ingredientes del producto.
¿Cuál es la cantidad diaria admisible de eritritol?
La EFSA ha establecido una ingesta diaria admisible de 0,5 gramos por kilo de peso corporal al día. Para una persona de 70 kilos, equivale aproximadamente a 35 gramos, pero no es una recomendación de consumo ni garantiza que no aparezcan molestias.
¿El eritritol aumenta el riesgo de infarto o ictus?
Algunas investigaciones han observado una asociación entre niveles elevados de eritritol y un mayor riesgo de eventos cardiovasculares, pero no demuestran que el eritritol cause infartos o ictus en cualquier persona que lo consuma. La evidencia sigue requiriendo más investigación.
¿El eritritol afecta a la coagulación?
En un ensayo clínico con voluntarios sanos, una bebida con 30 gramos de eritritol aumentó la reactividad plaquetaria y el potencial de formación de coágulos. Este resultado no permite afirmar que cualquier bebida con eritritol provoque una trombosis.
¿Cómo puedo saber si un producto con eritritol me sentará mal?
Revisa si también contiene maltitol, sorbitol, manitol, inulina o fibra de achicoria, calcula la cantidad que consumes realmente y evita acumular varias fuentes en el mismo día. Si aparecen hinchazón, gases, náuseas o diarrea de forma repetida, reduce la carga total y observa la respuesta.